Reseña: Street Fighter II (1995)


Sinopsis

En una isla de Japón, un artista marcial llamado Ryu recibe una carta en la que Ken, su mejor amigo y compañero de entrenamiento, le pide viajar hasta Estados Unidos para visitarlo. El reencuentro se complica al enredarse en una pelea callejera con unos militares. Su superior, el sargento Guile, logra derrotar fácilmente a los campeones de artes marciales. Tras recuperarse en casa de Ken, ambos son conscientes por primera vez de que hay muchos luchadores anónimos a los que no podrían derrotar, por lo que toman una decisión: viajar por todo el mundo con el fin de perfeccionar sus habilidades y aprender nuevas técnicas. Este periplo les lleva a conocer un antiguo poder conocido con el nombre de “Hadou”, pero no es lo único. Su habilidad en combate y sentido de la justicia llama la atención de Shadaloo. La organización criminal dirigida por M. Bison ve el potencial de ambos jóvenes, por lo que busca controlarlos para su propio beneficio. Por otra parte, Ryu y Ken están relacionados con Dorai, un inspector de policía hongkonés y miembro de la INTERPOL que amenaza el negocio del tráfico de drogas y armas de fuego gestionado por Shadaloo.

Introducción

La década de 1990 fue la Edad de Oro de los videojuegos de lucha. Su principal impulsor fue Street Fighter II (1991), el primer juego de la serie Street Fighter en alcanzar fama mundial y aquel que inició el boom del género en la industria del videojuego. El rey de las máquinas recreativas mantuvo las bases de su predecesor de 1987 (duelo 1vs1, combate por rondas, movimientos especiales, etc.), pero dotándolo de mayor profundidad al abordar sus mecánicas. Otro acierto fue ampliar el catálogo de personajes jugables (de 2 a 8), cuya caracterización y estilo de lucha los distinguía del resto; y cambiar el modo multijugador, prefiriendo el modo en tiempo real para favorecer la competitividad. Estas innovaciones atrajeron la atención de millones de jugadores en su país natal, por lo que pronto otros competidores se embarcaron en la misión de crear sus propias franquicias: Fatal Fury (1991), Mortal Kombat (1992), Virtua Fighter (1993), etc.

De un mercado tan fructífero participaron distintos medios como el cine, el manga y, en el caso que nos ocupa, el anime. Las primeras adaptaciones fueron producidas por la compañía rival de Capcom, SNK. Hablamos de la conocida trilogía de Fatal Fury: Legend of the Hungry Wolf (1992), The New Battle (1993) y The Motion Picture (1994). El turno de la gallina de los huevos de oro llegaría con la producción de su primer largometraje: Street Fighter II Movie (1994). El filme fue todo un éxito: cosechó 16 millones de dólares en la taquilla japonesa y vendió alrededor de 500.000 copias en vídeo en Estados Unidos. Su impacto comercial impulsó la producción de una segunda adaptación, pero en formato televisivo: Street Fighter II: V (1995). Esta serie de 29 episodios fue producida nuevamente por Group TAC, trayendo consigo a parte del staff del proyecto cinematográfico. Entre ellos se hallan el director Gisaburō Sugii, gran parte de los artistas de storyboard (Shinichi Tōkairin, Shinichi Tsuji y Osamu Kobayashi) y los directores de animación (Minoru Maeda y Marisuke Eguchi).

Diferencias entre la película y la serie de TV

Como punto de partida, Street Fighter II: V (1995) es una versión alternativa de la historia presentada en 1994. Las diferencias no son meramente superficiales sino que existe un cambio de enfoque en la narración. Por una parte, el filme optó por una narrativa muy fragmentada en su primera mitad para exhibir la alienación de luchadores del juego de arcade. Los personajes centrales (Ryu, Ken, Chun-li y Guile) no reclaman su verdadero lugar en la película hasta que comienza el conflicto directo con Shadaloo. Por otra parte, el presente anime prefirió una ruta más convencional al seguir los pasos de Ryu y Ken en el desarrollo de su fuerza y destreza como luchadores. Posteriormente, la irrupción de Shadaloo y su investigación por la INTERPOL suponen un cambio de foco narrativo al obligar a los protagonistas anteriores, así como a sus aliados (Chun-Li, Dorai, etc.) a desarticular la organización criminal. Más allá de la explicación anterior, la comparación no termina ahí:


1. En la película, Ryu viaja alrededor del mundo como parte de su entrenamiento tras vencer a Sagat y Ken permanece en Estados Unidos como campeón nacional mientras derrota esporádicamente a adversarios como Thunder Hawk. En la serie de TV, ambos viajan juntos con el fin de hacerse más fuertes tras perder con el mismo contrincante: el sargento Guile. 
2. En la película, Ryu y Ken son peleadores que alcanzaron su madurez como artistas marciales. En la serie de TV, ambos recibieron entrenamiento previo del mismo maestro. No obstante, su proceso de aprendizaje continúa con el descubrimiento y el dominio del Hado.
3. En la película, Shadaloo centra exclusivamente sus actividades criminales en el reclutamiento y el espionaje de Street Fighters, así como en el asesinato de opositores (políticos, activistas, agentes de policía, etc.) en diferentes países alrededor del mundo. En la serie de TV, Shadaloo actúa a través de una organización subordinada llamada Ashura para llevar a cabo su tráfico de drogas en la ruta de Tailandia y Hong Kong. Más adelante, lleva a cabo el reclutamiento forzoso de luchadores como Ken Masters, Chun-Li y Ryu.
4. En la película, aparecen todos los Street Fighters del videojuego y en sus apariciones se limitan a exhibir el estilo de combate y las técnicas de cada personaje. Su identidad como individuos se reduce a breves pinceladas. En la serie de TV, están ausentes Dee Jay, Blanka y E. Honda. Ahora bien, hay novedades. La mayoría son introducidos progresivamente, siendo aliados o enemigos importantes en el arco argumental de turno. Esta circunstancia permite elaborar un retrato más amplio de cada uno de ellos, conociendo a fondo sus personalidades, relaciones, contexto y metas. Su caracterización no desecha todo lo visto en la versión fílmica, pero la mayoría sufrieron cambios sustanciales que van desde un cambio de lealtades (Sagat) hasta la disminución de su rol como luchadores (Chun-Li).
5. En la película, los personajes secundarios que no pertenecen a la alineación oficial de luchadores carecen de cualquier papel relevante, con la excepción del subordinado de M. Bison. En la serie de TV, son introducidos algunos personajes nuevos de esta categoría que ocupan un rol importante a lo largo de la serie o en arcos argumentales concretos como Dorai, padre de Chun-Li e inspector de la policía hongkonesa; y Yo Senkai, maestro de artes marciales chinas que introdujo a Ryu al concepto del Ki y el Hado.
6. En la película, Ken Masters es víctima del control mental de M. Bison. Como consecuencia, estos mejores amigos pelean contra su voluntad. En la serie de TV, los roles son intercambiados: Ryu es el conejillo de Indias de Shadaloo, siéndole implantado un cyberchip que lo obliga a luchar con Ken.

De una historia satisfactoria a otra monótona

La anterior exposición entre las diferencias vinculadas al argumento y los personajes demuestra que Street Fighter II: V (1995) tenía un potencial mayor que su predecesora. No obstante, y pese a jugar con reglas más ventajosas en este terreno (ampliar el universo de la obra, incluir un mayor número de subtramas, plantear arcos de personaje más complejos, etc.), su desarrollo fue desigual a lo largo de sus 29 episodios. Desde la perspectiva de su estructura narrativa, la serie de TV puede dividirse en dos partes: el viaje de Ryu y Ken (episodios 1-13) y la aparición de Shadaloo (episodios 14-29).


La primera mitad se centra fundamentalmente en la travesía por Asia de este par de artistas marciales, estructurándose alrededor de una pequeña serie de arcos argumentales donde Ryu y Ken experimentan de primera mano diferentes estilos de combate (artes marciales chinas, muay thai, yoga) y aprenden sobre el Hado (una energía espiritual surgida a partir del entrenamiento físico, la disciplina mental y el control del ki). A pesar de que la acción ocupa un lugar primordial, el hecho de que cada miniarco argumental tenga lugar en un lugar diferente (Hong Kong, Tailandia e India) da la oportunidad a los guionistas de involucrar a los héroes en multitud de situaciones diferentes. Desde la participación en un circuito de peleas clandestinas en la ciudad amurallada de Kowloon hasta el encarcelamiento de Ryu en una prisión de Bangkok a raíz de una trampa de Ashura. Aquí también se presentan parte de los Street Fighters: Chun-Li y Fei Long (Hong Kong), Sagat (Tailandia) y Dhalsim (India). Chun-Li funge como un tercer miembro del grupo, pero su rol como luchadora de primera fila quedó reducido. Sagat y Dhalsim tienen historias interesantes que contar, pero Fei Long es el patito feo del cuarteto al ser una especie de Bruce Lee frustrado con la falta de realismo en el cine de artes marciales.

La segunda mitad nos conduce al núcleo del conflicto con la aparición de Shadaloo, la organización detrás del tráfico de drogas de Ashura. Su irrupción hizo que la serie de TV adquiriera grandes dosis de suspense, ya que sus peligrosas acciones ponen en jaque a los héroes. En particular, el secuestro del grupo de amigos (Ryu, Ken y Chun-Li), la transformación de Ryu y Chun-Li en marionetas a las órdenes de M. Bison y el intento de asesinato de Dorai. Varios de los antagonistas introducidos como Vega y Cammy también son un punto a favor, aunque esta última no tenga muchas oportunidades de interactuar con otros personajes. Por desgracia, el rumbo ascendente del anime terminó severamente trastocado por un factor: el colapso del ritmo narrativo. Este hecho se manifestó en una reutilización constante de imágenes de archivo en forma de flashbacks y repetición de escenas que detuvieron la acción indefinidamente. Un ejemplo paradigmático es la misión de asesinato del inspector, ya que la agente británica malgasta gran parte del episodio 18: mantiene su mirada sobre él, se aproxima lo más lentamente posible y…¡hasta tiene una simulación en su cabeza sobre su ejecución! Finalmente, este ataque se retrasa al capítulo 19 que también recicla parte de lo visto en el capítulo anterior como si no hubiéramos sido testigos de ello. En resumidas cuentas, el suspense del asesinato se desvaneció.

Como adaptación de un videojuego de peleas, Street Fighter II: V (1995) contiene grandes dosis de acción. A pesar de no ser el único aspecto a tener en cuenta, los enfrentamientos entre luchadores son la atracción principal. La acción consiste básicamente en coreografías propias de las artes marciales y los deportes de combate, añadiendo para algunos peleadores el control de energías sobrenaturales y psíquicas (Ryu, Ken Masters y M. Bison). No obstante, y como era de esperar, las limitaciones del formato televisivo le sitúan muy atrás de su predecesor. La calidad de animación tiende a colocarse en un punto medio insulso. Algunos de los episodios fueron notables (1-3 y 29), mientras que otros tantos contenían un par de secuencias de acción muy interesantes (7, 17 y 22). El mejor ejemplo tal vez es el capítulo 29, que narra la pelea final entre Ryu-Ken y M. Bison. Aquí el animador Susumu Yamaguchi brilló por su trabajo de efectos de luces y electricidad. Por el contrario, otros episodios empeoraron la experiencia por su carácter deficiente. En concreto, hay que señalar los episodios realizados por el joven estudio J.C.F (4, 10, 16 y 21). De este grupo el episodio 4 es el peor: proporciones erróneas, dibujos planos y falta de fotogramas intermedios.

En conclusión, Street Fighter II: V (1995) fue la oportunidad para la franquicia de brillar en el medio televisivo. La propuesta de Sugii pasaba por narrar una versión alternativa de la historia del filme de 1994, pero dejando de lado el desfile de luchadores oficiales del arcade. A cambio, los guionistas no tendrían problemas para desarrollar el universo de la obra, ofrecer una mirada menos limitada de los integrantes del plantel y plantear un mayor número de subtramas vinculadas a la trama principal. El resultado fue satisfactorio en sus primeros 13 episodios, pero el drama y el suspense que venían con la segunda parte empezaron a esfumarse hacia el final de la pelea entre Ken y Vega. El contenido de la serie de TV fue extendido artificialmente mediante un continuo reciclaje de imágenes de archivo. Por otra parte, la calidad de la animación tuvo sus altos y bajos. En ocasiones, pudieron acercarse a la genialidad del largometraje, pero en otras ocasiones la confianza pareció desvanecerse al ponerla en manos de estudios novatos.

Calificación: 5

Publicar un comentario

0 Comentarios